miércoles, 30 de marzo de 2016

Por una amistad pasada.

Después de tiempo y tiempo sin escribir (espero que podáis disculparme)  hoy vengo con una reflexión acerca de las amistades pasadas, perdidas o rotas. 

Es muy típico de mi comparar la vida como un viaje en tren, en donde parada tras parada irán subiendo nuevas personas y bajando otras.
A lo largo de nuestra vida serán muchas personas las que suban en nuestro tren para aportarnos algo, pero muy pocas serán las que permanezcan con nosotros durante todo el trayecto.

No hace mucho me llevé una gran decepción con una persona a la que yo incluía dentro de mi círculo más íntimo de amigos. La consideraba una de mis mejores amigas, he estado con ella en lo bueno y en lo malo, he estado con ella intentado subirle el ánimo cuando peor tenía el mío, pero la vida da muchas vueltas, no se si fue egoísmo suyo, malentendido mío, un cúmulo de ambos o simplemente que nuestro trayecto en tren ya se acabó.

Me llevé esta decepción por mi culpa, por esperar demasiado de una persona que año tras año me ha demostrado que solo piensa en si misma. Tampoco quiero decir que ella sea mala persona, creo que demuestra su amistad a su manera, creo que desde el año pasado hemos intentado seguir forzando una amistad que estaba más que rota y eso que me hizo no fue más que la señal de aviso para que sigamos de fingir y dejemos de forzar.
La conozco desde hace unos cinco años quizás a lo lago de este tiempo también he echo algo que a ella le ha molestado, igual que ella ha echo conmigo.

Me pidió disculpas, me pidió perdón, se que intentó que volviera a ser como antes, pero sinceramente no me sale que vuelva a ser como antes, no me sale volver a confiar en ella, contarle mis más profundos problemas y como me siento con respecto a ello, simplemente no me sale. Y se que a ella tampoco, se que lo mejor es que cada una siga su camino, tengamos un trato cordial, pero no volveremos a ser aquellas mejores amigas.

Con esto no quiero decir que sea rencorosa, que no hay que perdonar, sino que como he dicho a lo largo de nuestra vida pasamos por distintas paradas y cada una nos está guardando algo y cuando termina hay que aceptarlo, tanto en amistad, como en relaciones amorosas, como en el tema laboral, estudiantil ...
Que no os vendan esas historia de que la amistad es para siempre, de que nunca hay problemas, que hay que perdonar siempre solo porque a esa persona la conoces desde hace muchos años, aunque tu corazón diga lo contrario.

Con esto quiero decir que si en algún momento de vuestra vida os pasa algo similar, podréis perdonar a esa persona, pero es comprensible si no queréis tener el mismo trato con ella, no os sintáis presionado, no os sintáis culpables, no es culpa de nadie, si vuestro corazón dice que no, es que no. Quizás vuestro trayecto ya ha terminado, quizás luego de un par de paradas volvéis a uniros, pero si en ese momento sentís que no es lo que os haces feliz, no lo hagáis.
Tenemos la elección de elegir a las personas que queremos que nos acompañen en cada trayecto. Que no os quiten ese derecho.

Espero que esta reflexión os haya gustado y echo pensar como me ha echo a mí.